El nombre de Dante Gebel comenzó a ganar espacio en el debate público en los últimos meses. Reconocido internacionalmente por su labor religiosa y su capacidad de convocatoria, el pastor evangélico dejó abierta la puerta a una eventual incursión en la política.
Nacido el 6 de julio de 1968 en Billinghurst, partido de San Martín, provincia de Buenos Aires, Gebel tiene 57 años y proviene de una familia trabajadora. Su padre, Federico, era carpintero de ascendencia alemana, mientras que su madre, Nelly Stolke, ama de casa con raíces inglesas, marcó profundamente su vida espiritual. El propio pastor ha relatado que su fe se consolidó tras la recuperación de su madre de una enfermedad, hecho que él atribuye a la experiencia religiosa.
De joven tímido a fenómeno masivo
Su historia personal está atravesada por una transformación marcada: de un joven introvertido y carpintero pasó a convertirse en un predicador con capacidad de llenar estadios. Su irrupción pública se dio en la década del 90 con los llamados “Superclásicos de la Juventud”, eventos masivos que combinaban religión con recursos propios de los espectáculos musicales, como luces, sonido de alta calidad y puesta en escena.
Estos encuentros, orientados a difundir el evangelismo, tuvieron gran repercusión en Argentina. Llegó a convocar multitudes en escenarios emblemáticos como el Obelisco, el estadio de Boca y el Estadio Único de La Plata. Incluso figuras del espectáculo como Palito Ortega participaron en estas jornadas, lo que amplificó su impacto mediático.
Consolidación internacional
Con el paso de los años, Gebel trasladó su actividad a Estados Unidos, donde consolidó su perfil como líder religioso. Actualmente reside en Anaheim, California, junto a su esposa Liliana, con quien fundó la iglesia River Church y el auditorio River Arena, un espacio que reúne a miles de personas en cada encuentro.
Su estilo, que mezcla prédica, motivación y espectáculo, lo posicionó como una figura influyente dentro del mundo evangélico a nivel internacional, aunque en Argentina su popularidad ha sido más acotada.
El salto hacia la política
En los últimos tiempos, su nombre comenzó a circular en el ámbito político. La posibilidad de una candidatura presidencial surgió con fuerza tras declaraciones públicas en las que evitó descartar esa opción. En una entrevista con Mario Pergolini, ante la consulta directa sobre sus aspiraciones, respondió con un sugestivo “no lo descarto”.
A esto se sumaron otros indicios: una gira por el país bajo el título “PresiDante”, con fuerte despliegue escénico y mensajes centrados en el orden y los valores, y su participación en actos internacionales, como las ceremonias de asunción del presidente salvadoreño Nayib Bukele, con quien algunos lo vinculan ideológicamente.
Un outsider en un escenario en cambio
El posible desembarco de Gebel en la política se inscribe en un fenómeno más amplio: el crecimiento de figuras ajenas a la política tradicional que logran captar la atención del electorado. En América Latina existen antecedentes de líderes con fuerte impronta religiosa, como Jair Bolsonaro, aunque no abundan casos de pastores que hayan alcanzado la presidencia.
En Argentina, el desgaste de los partidos tradicionales y la búsqueda de nuevas referencias abren un espacio donde perfiles como el de Gebel pueden encontrar terreno fértil. Su capacidad de comunicación, su base de seguidores y su mensaje centrado en valores lo posicionan como una figura a observar.
Por ahora, no hay confirmaciones oficiales sobre una candidatura. Pero su cambio de discurso (del rechazo inicial a la política a un “no lo descarto”) y sus recientes movimientos sugieren que el pastor podría estar evaluando seriamente dar el salto a la arena electoral.